Por qué nos hacemos propósitos y casi nunca los cumplimos?

Por qué nos hacemos propósitos y casi nunca los cumplimos?

En los cursos siempre empezamos con la parte relativa a la formulación de objetivos y siempre los participantes están llenos de buenos propósitos, igual que yo.

Las frases que más se escuchan son algunas como estas: me gustaría decir no más veces, me gustaría mejorar mi cuerpo, comer más sano, moverme más, mejorar mi relación de pareja, tener más seguridad y auto-confianza, tendría que escuchar mejor a los demás, llevo tiempo que quiero montar una empresa, tener más paz interior, me gustaría ser más positivo y feliz, debería dejar de criticar a los demás, etc…

El investigaor americano, John Norcross ha investigado durante años el tema de los propósitos y según como ya pensaste, en la mayoría de los casos, la gente no cumple con lo que se promete.

Los que empiezan al principio del año con compromisos, después de 6 meses, ha vuelto a sus hábitos antiguos. Después de 2 años sólo una de cada 5 personas cumple con sus promesas… las malas noticias es que los buenos propósitos sólos no ayudan… se necesita algo más que una buena intención para cambiar algo en tu vida.

Las noticias buenas son que tener un objetivo concreto tiene ya de por sí, sentido. Con sólo tener un deseo vago y amplio únicamente el 4% de las personas han realizado cambios, 10 veces menos que la gente que sí se describía ese deseo de una manera concreta.

La conducta es la clave.

Si un deseo de cambiar no se traduce en una conducta concreta necesaria para iniciarlo y conseguirlo sueño, no tiene visos de mucha prosperidad.

Mucha gente tiene el deseo “de algún día” ser más asertivo, encontrar la pareja ideal, dedicar más tiempo a la familia, etc…Si no marcamos un tiempo y una acción concreta ese día puede que nunca llegue.

Suena algo mal pero la realidad es que la mayoría de la gente sigue soñando hasta que ya no hay apenas tiempo para reaccionar.

La conducta es el elemento clave entre tener planes y tener resultados.

Tenemos que describir específicamente lo que hoy tenemos que hacer para que, de verdad con el tiempo, se puedan obtener los resultados.

Lo difícil no es conseguir algo en la vida, lo complicado es cambiar la conducta que hará factible lograr el objetivo!

A qué me refiero cuando hablo de conducta? Dicho de manera sencilla, me refiero a todo lo que hacemos. Por ejemplo: como actuamos, lo que decimos, lo que se percibe de nuestros actos en el mundo exterior..

Entre otras muchas, podríamos establecer 2 tipos de conducta a nivel general:

  • Conducta consciente o subconsciente (automática)
    Algunas veces realmente nos comprometemos a hacer algo de una forma muy concreta, por ejemplo: planificar vacaciones, decidir con quién quieres empezar a vivir juntos…
    No obstante la mayoría de las conductas que tenemos diariamente y creemos decidir, no se hacen de manera consciente, sino que vienen siendo repeticiones de otras ya efectuadas en el pasado y que fueron eficaces y que ahora y reiteramos de manera automática: por ejemplo, en el tráfico, es puro automatismo mantener cierta distancia entre coches mientras miramos las señales del entorno, cambiamos las marchas y hablamos por teléfono…A eso le podríamos llamar “conducir con el piloto automático”.
    Estos procesos subconscientes los aplicamos en conductas que repetimos de manera constante. Estas conductas son las que nos ponen los impedimentos más grandes a la hora de cambiar algo.

Vamos a profundizar un poco más:

  • La conducta planificada, “consciente”. Es el 5% de toda tu conducta.
    Una parte de nuestra conducta es la consecuencia de los planes que estamos haciendo ahora. Le llamamos conducta planificada. Sabemos lo que queremos y luego actuamos, pero con esta conducta no siempre es suficiente para conseguir nuestros objetivos.Según el investigador americano: Icek Ajzen hay 3 factores importantes a la hora de hacer intenciones conscientes:
  • Nos imaginamos la utilidad de la conducta:tenemos una opinión de si correr ayuda para adelgazar o no, si un fin de semana romántico ayuda a una relación, si visitar a un médico tiene utilidad o no… aquí no es importante si la conducta es útil o no en términos objetivos, sino lo que pensamos nosotros. También le damos importancia aquí a los pensamientos que van a tener sobre nuestras conductas las personas más importantes de nuestras vidas: a mi pareja no le gustará, a mis compañeros les encantará, mis amigas se van a reír de mi, et..Otra vez ocurre lo mismo, no es tan importante lo que realmente piensen los demás de mi, sino lo que pensamos nosotros.
    Al final nos preguntamos si vamos a hacer o no nuestra conducta:
  • Creencias: yo no soy deportista, me resulta muy difícil decir que no, soy bastante hábil con las manualidades.
    Otra vez no es lo importante saber si somos buenos o no en esa conducta objetivamente, sino lo que opinamos nosotros sobre ello lo que va a determinar que lo hagamos o no…
  • El peso de la misma. Se entiende hoy por hoy, según dicen los psicólogos que la conducta consciente es la parte más reducida de la conducta, no más del 5%; no por ello, menos importante, porque las grandes decisiones en la vida, como ya veremos, a largo tiempo son conscientes.
  • Conducta sub-consciente o “automática”. El 95% de nuestras conductas
    Es aquella conducta que hacemos y que luego no recordamos muy bien. Anteriormente comentamos el ejemplo de ir en coche, muchas veces conducimos grandes distancias sin saber muy bien donde hemos estado o como lo hemos hecho de manera… De forma automática mantenemos nuestro coche dentro de los carriles, controlamos la velocidad, mantenemos la distancia segura con el coche de delante y reaccionamos automáticamente con todo tipo de señales de nuestro entorno.Tu conducta automática en gran medida determina los resultados en tu vida, por ejemplo: como tratas a tu pareja determina la calidad de tu relación, qué haces y cómo haces diariamente tu trabajo determina en gran medida como será tu carrera profesional….Estas conductas del día a día también determina como los demás nos ven. Si nos tienen que describir nuestra personalidad, se descubre a través de estas conductas automáticas.

    Estas conductas describen la calidad de nuestra vida. Casi el 95% de lo que hacemos es automático.

    Es la gran desconocida y la que más influye en nuestra vida.

    Por ahora, la conclusión a la que podemos llegar es que la conducta consciente está orientada normalmente a conseguir resultados en el futuro: queremos sentirnos mejor y determinamos comer mejor, más sano y hacer dieta…

    Nuestra conducta automática, sin embargo está influida por todo tipo de señales, que recibimos del aquí y del ahora. Detestamos al instante, conductas que sabemos que no nos gustan y tenemos preferencia por conductas que al instante nos dan una sensación positiva. Por ejemplo: estoy a dieta (conducta consciente), estoy agobiada y como chocolate (conducta inconsciente o automática).

Entiendes ahora cómo funciona el proceso de sabotaje?

Comer sano es un buen plan a un plazo medio o medio-largo, pero al instante es preferible comer una tarta en vez que una lechuga!!

El gran problema y hablo en primera persona es que los resultados de un cambio de conducta normalmente se ven después de un plazo de tiempo. Normalmente a veces cuesta meses y meses de repetición de esa conducta para que ver el resultado; esto es así, sobretodo en las áreas más importantes de tu vida: relación, crecimiento personal, salud, dinero, carrera profesional…

Romper o acabar con algo no suele ser tan difícil… te complicas una vez la vida y ya tienes los resultados al instante, pero conseguir resultados positivos casi siempre requiere una inversión a plazo medio. Así que si quieres hacer un cambio en la vida tendrás que llegar a un acuerdo con tu conducta consciente, pero también saber gestionar muy bien la automática para llegar a un éxito seguro.

 

 


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