¡La sencillez de los buenos objetivos!

La sencillez de los buenos objetivos

En mis seminarios, los asistentes aprenden a plasmar sus sueños y metas en un collage. ¡Es una manera sencilla y divertida de diseñar tu vida ideal! ¡Y además resulta!

No obstante convertir esos objetivos en acciones concretas y medibles, requiere de mayor entrenamiento y dificultad.

Tendemos a formular objetivos muy abstractos: perder peso, encontrar pareja, trabajar menos… y a menudo entre ellos se contradicen: ¡Quiero montar una empresa y disponer de tiempo libre!…

Habría que concretar, hacer más asumibles y realistas nuestros deseos.

Todo el mundo habla de que hay que pensar en grande, pero si hacerlo así implica tener que hacerlo todo a la vez no va a funcionar: tener 3 niños, montar una empresa, dedicar tiempo a tu pareja, mantener todas las amistades, ¡hacer deporte…!

Al final acabarás no cumpliendo nada de lo que te propusiste, porque es inasumible.

Hay que buscar conductas que vayan bien con tu ritmo personal. No hay que ser rígidos e inflexibles con los horarios que nos impongamos, ni con el estilo de vida que queramos alcanzar.

Intenta tener hábitos sencillos que te ayuden a alcanzar tus objetivos: cada mañana antes de las once voy a hacer media hora de deporte… Cada noche apunto en mi diario de éxito todo lo que he hecho bien, cada día haré un esquema de trabajo para empezar con todas las tareas más duras y ¡terminaré con las más divertidas!

Conductas sencillas llevan a hábitos sencillos y a una vida más saludable.

 

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